La incandescencia de sus ojos reflejaba a la perfección lo que su corazón sentía. Bailando con la elocuencia de sus palabras movía su cuerpo como pez en el agua. Un tiempo tan efímero como infinito reinaba en sus almas y una aurora se prestaba en sus momentos mas tranquilos. Entre epifanías y nubes se envuelven sus motivos. Caminando sonámbula entre cuerpos dormidos y abrazos vacíos se abrió paso, y escuchó un melifluo sonido que creó en ella algo inefable y etéreo que le hizo seguir su camino.
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