Sentía como viajaba, como se acercaba poco a poco a mis entrañas. La tenía, le temía. No quería que ese miedo me entrara ya que todo lo que hacia era evadirme cada uno de los rincones de mi cuerpo, hasta el mas pequeño, lo estrujaba, lo aplastaba y lo dejaba sin aire, viéndose obligado a abandonar aquello que le causaba.
Era algo imparable, no lo quería, me invadía, me ahogaba, me dejaba sin aliento, un aire huracanado ayudaba a esfumarme aunque siempre dejaba rastro, mis lagrimas.
No sabes como me sentía, era como si el mismo amor, lleno de rabia, malicia y rencor me culpara de sentir por alguien, y equivocarme. ¿Culpa? ¿Por qué? ¿ Debo sentirme culpable de aquello que no me salga bien, de arriesgarme a hacer algo que tarde o temprano a acabado haciendo daño? NO! Ni yo ni nadie, debemos agradecer pasar por aquellos caminos equivocados, ya que gracias a eso, somos como somos, estamos como estamos, y sabemos lo que sabemos.
Arriésgate, equivócate. Cae, levantate. Y no dejes de hacer y sentir por lo que te pueda ocurrir. Siéntelo.
TAIGIRL-
Uupooo que chuliiii
ResponderEliminar