Escribiría la palabra complicidad sobre un lienzo bañado en tu piel. Derramando cada tristeza y reclamando un soplo de viento en la colina del árbol más alto. Mostrando en su tronco cada rasgo sea mas o menos amargo, tan sólo amando. Apreciando cada amanecer con el vaivén de los sentidos. Dibujando mil sonrisas que describen tus caricias, tan tranquilas y sencillas.
Mi piel se vuelve cielo y hay tormenta esta vez, mil rayos salen del contorno de mis manos electrizando cientos de mariposas de todos los colores que despiertan y revolotean creando cosquillas agradables, estas te levantan empujándote bien arriba. Algo en el pecho te mueve cada pensamiento, quieres seguir sintiendo esa adrenalina. Deseas observar, viajar por su cuerpo, contar cada lunar y cada peca como si de estrellas se tratara. Buscar constelaciones en su espalda, reseguirlas con el carmín de mis labios. Respirar el camino del lado derecho de tu cuello. Fingir que te cuento un secreto para perder más la noción del tiempo, navegar por los nervios. Sentirme perdida entre tus sentidos y fluir por tus ojillos como si me desvaneciera al vacío.
La yema de mis dedos resiguiendo cada palabra que narra la vida de tu espalda. Todos mis sentidos unidos en un gran nido que guarda nuestros secretos y nos concede los sueños mas bellos. La oscuridad de la noche iluminando mis tristezas, dejándolas libres al viento, sin mas claro pensamiento, que el que concede el agua y el fuego batiéndose en duelo. !De repente tus deseos se alzan al cielo en busca de una estrella que les guarde el secreto! !Naturaleza llega, y una paz baila al son de las sensaciones sin un tiempo que te dicte lo que duran las acciones!

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